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5/29/2006 "Vente a España, esto es el paraíso, la policía ni te toca"Después de leer la noticia que seguía a este titular en Periodista Digital, y a la vista de la escalada de barbarie que se vive en España, no puedo evitar hacer una reflexión.
Lo primero que debo decir es que todo esto es profundamente vergonzoso. En Berlín cada episodio de violencia con resultado de heridas más o menos graves es objeto de noticia, porque resulta llamativo y aislado en un ambiente de paz, convivencia y respeto. Aquí tenemos barrios como Neukölln, donde la violencia no es aislada, pero afortunadamente se circunscribe a esos barrios, donde casualmente (o más bien no) hay una gran mayoría de extranjeros inmigrantes mal integrados.
Recientemente hemos vivido el caso del borracho de 16 años, procedente del citado barrio marginal, que tras la inauguración de la Estación central berlinesa, hace pocos días, se puso a acuchillar a la gente a diestro y siniestro hasta llegar a herir a 35, sin resultados letales. Debo decir que en ese momento yo pasaba por allí, y no me tocó encontrarme al loco por pura cuestión de tiempo. Un episodio, sí, de violencia. ¿En qué se diferencia, sin embargo, de lo que hubiera sido un suceso parecido en España? a) el sujeto fue tras menos de 15 minutos reducido y detenido por la policía; b) las leyes se van a aplicar sobre él con toda su dureza, sin cartas en la manga: ese chaval probablemente ha arruinado su vida, y su castigo será en cualquier caso justo; c) se trata de un suceso sin precedentes recientes en la ciudad; d) la sociedad lo excluirá y se avergonzará de él durante muchos años; e) la televisión hace una campaña constante en los informativos intentado explicarse el porqué de su acción, para así prevenir futuros sucesos (aquí no hay tiempo para las gilipolleces del cotilleo, a la sociedad le interesan cosas más importantes que la agonía de una cantante de sevillanas). Si nos vamos al norte, en Suecia, por ejemplo, que ocurrieran cosas como las vistas en España, esos episodios de violencia extrema e incontrolada producidos por las bandas organizadas extranjeras, que son a su vez fruto de la permisividad y la esquizofrenia de las leyes españolas, sería (aunque sólo se dieran una vez en esa intensidad), objeto de un intenso debate social, político y legal, que desembocaría en una forma de atajar y solventar de inmediato el problema. En nuestro país, sin embargo, las autoridades postergan indefinidamente la solución, mientras los crímenes se recrudecen, las leyes están mal planteadas o se edulcoran por los jueces, y las bandas se asientan, se expanden, echan raíces y se vuelven más y más confiadas en vuestro entorno. Esto ya no clama al cielo, clama al sentido común y al respeto por la vida y la dignidad de las personas. Dos preguntas: 1. ¿cómo han entrado en España delincuentes con antecedentes de participación en guerras bárbaras y delitos contra la humanidad? 2. ¿por qué creen que en España van a poder delinquir y enriquecerse con más libertad, a costa de la pasividad del castigo? Se ríen de España, se ríen de los españoles, nos roban, nos amenazan, rompen nuestro concepto occidental de la vida basada en el respeto a la dignididad y a la propiedad de las personas, nos llevan a situaciones extremas donde si nos defendemos somos castigados por nuestras propias leyes, y lo que es peor, nos arrebatan la seguridad e instalan en nuestro día a día el miedo por nuestras cosas, nuestra vida y la de nuestros seres queridos. Es repugnante, absurdo e indignante hasta lo más profundo que esto siga pasando en un país como el nuestro. Yo, por mi parte, estoy deseando acabar mis estudios para recoger inmediatamente mis cosas e instalarme definitivamente en Alemania o Escandinavia (por fortuna sé idiomas), donde uno se siente seguro, cobra más, la moral sexual no tiene la agresividad, la vergüenza y la represión heredada por el catolicismo en España, y las sociedades son más solidarias, avanzadas y respetuosas. Por lo que a mí respecta, España puede irse al infierno, yo ya he dejado de confiar en mi país. Siento al respecto la sensación que me recorrió cuando visité Polonia occidental. Vi pobreza, desorganización y una clase media reducida, con una clase política que no daba opciones serias para crecer sin robar a base de artificios a su pueblo. Sencillamente, no merece la pena esforzarse. Cuando los pueblos están acostumbrados a tragar y tragar sin parar y se vuelven resignados, ya no tiene sentido hacer nada por ellos. Que España descanse en paz. Saludad al país del crimen, el separatismo, la inseguridad y la envidia. Este ya no es mi país. ¿Sigue siendo acaso el vuestro? Salid a la calle y abrid los ojos. Comments (10)
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